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Podar correctamente un árbol es una labor muy importante, puesto que de ello depende una buena cosecha en el caso de los frutales y un buen porte y buena floración en árboles destinados a la ornamentación.

En primer lugar es importante contar con unas buenas herramientas que nos faciliten el trabajo. Las herramientas no sólo deben de ser buenas sino que las debemos mantener en buenas condiciones, limpias y afiladas.

Las herramientas necesarias para este tipo de poda son:

  • Tijeras de podar de mango corto: estas tijeras sirven para podar las ramas delgadas.
  • Tijeras de podar de dos manos: son tijeras de mango largo destinadas a podar las ramas que sean un poco más gruesas.
  • Serrucho: con esta herramienta se podan aquellas ramas que por su grosor no se pueden podar con tijeras.
  • Guantes de jardinería: los guantes son un elemento de protección para las manos.
  • Gafas: las mejores gafas para la poda son las plásticas con protección lateral para evitar la posible lesión de los ojos por impacto de ramas y hojas tanto frontal como lateral.

A la hora de podar hay que tener en cuenta si los frutales quieren destinarse a producción o son árboles para un huerto familiar, ya que el tipo de poda a realizar va a ser diferente en cada caso.

Producción:

Para los frutales de explotación agrícola aconsejamos plantar el árbol de 1 año y según la pretensiones se seguirá un tipo u otro de formación (en vaso, palmetas, pirámide, etc…). Estos sistemas requieren podas específicas que podremos asesorar puntualmente en nuestro vivero.

Huerto:

Lo más normal es plantar árboles de 2 años o más, bien a raíz desnuda bien en contenedor (según la época de plantación) que estén ya semiformados en incluso en producción. La forma más común es la de vaso, ya que con este porte el árbol está despejado en el centro y permite el paso del sol. Para este tipo de formación se parte de 3 ó 4 ramas principales o primarias las cuales se situarán lo más equidistantes posible, de éstas partirán alternativamente las secuencias y de éstas las siguientes que procuraremos distribuirlas correctamente, pues son las que nos producirán las flores y después los frutos.

El corte debe realizarse sobre las ramas laterales o sobre una yema que mire hacia fuera, teniendo precaución en dejar una distancia suficiente entre el corte y la yema para no dañarla. El corte debe ser limpio y con una inclinación de unos 45º en dirección opuesta a la yema para evitar que el agua quede retenida y puedan aparecer hongos y plagas.

En caso de dudar qué rama cortar hay que tener en cuenta cuál es la menos vigorosa y peor situada. Si el árbol tuviera ramas dañadas, enfermas o muertas debe cortarlas a ras del tronco para sanearlo y evitar la proliferación de plagas a otras ramas. Tras la poda, limpie bien sus herramientas y luego aplique vaselina para evitar que se oxiden.